El Acuerdo de París es un tratado internacional sobre el cambio climático adoptado por 196 Partes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) en París, el 12 de diciembre de 2015. Entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 y tiene como objetivo principal limitar el calentamiento global a menos de 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, con un esfuerzo adicional para limitarlo a 1.5 grados Celsius.
Los principales objetivos del Acuerdo de Paris son el mantener el aumento de la temperatura global en este siglo por debajo de 2 grados Celsius y hacer esfuerzos para limitar el aumento aún más, a 1.5 grados Celsius; mejorar la capacidad de adaptación a los impactos adversos del cambio climático y fomentar la resiliencia climática y el desarrollo con bajas emisiones de GEI; alinear los flujos financieros con un desarrollo de bajas emisiones de GEI y resiliente al clima, alinear los flujos financieros globales con un desarrollo de bajas emisiones de GEI y resiliente al clima. Esto incluye inversiones en energías renovables, tecnologías limpias y proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático.
¿Qué Progresos se Han Logrado hacia la Consecución de los objetivos?

En materia específica, el Artículo 2 del Acuerdo de Paris es el alma que rige a toda la convención: en este artículo se establecen los objetivos del acuerdo. El Artículo 2.1(a) insta a una respuesta global para mantener el aumento de la temperatura media global en 1.5 grados C (2.7 grados F) para reducir los riesgos e impactos del cambio climático. El Artículo 2.1(b) describe la necesidad de adaptarse a los impactos adversos del cambio climático, construir resiliencia y perseguir un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
Aunque los signatarios del Acuerdo de París aún no han llegado a un entendimiento común sobre el artículo 2.1(c), los esfuerzos dentro y fuera del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) están proporcionando indicios de cómo podría ser la alineación.
Relevancia del Acuerdo de París para la Huella de Carbono
Compromisos Nacionales Determinados (NDCs):
Cada país participante debe presentar sus propios compromisos nacionales (NDCs, por sus siglas en inglés), que detallan las medidas que tomarán para reducir sus emisiones de GEI y adaptarse a los efectos del cambio climático. Estos compromisos son revisados y actualizados periódicamente.
Reducción de Emisiones:
Los países deben establecer y cumplir objetivos de reducción de emisiones de GEI. La huella de carbono es una herramienta esencial para medir y gestionar estas emisiones a nivel nacional y sectorial.
Transparencia y Monitoreo:
El Acuerdo de París establece un marco de transparencia para asegurar que los países reporten sus emisiones de GEI y el progreso hacia sus NDCs de manera precisa y consistente. La medición de la huella de carbono es crucial para este proceso de monitoreo.
Fomento de Tecnologías y Prácticas Sostenibles:
El acuerdo incentiva el desarrollo y la implementación de tecnologías y prácticas que reduzcan la huella de carbono, como las energías renovables, la eficiencia energética y las soluciones basadas en la naturaleza.
El Acuerdo de París es fundamental para la gestión global de la huella de carbono. Al exigir la medición, reporte y reducción de las emisiones de GEI, este tratado internacional fomenta un esfuerzo colectivo para mitigar el cambio climático y promover un desarrollo sostenible. La cooperación internacional y el apoyo financiero y tecnológico son claves para lograr estos objetivos y asegurar un futuro más resiliente y bajo en carbono para todas las naciones.